La pensión depende de tus aportaciones, los rendimientos obtenidos de la inversión a lo largo de los años y de tu capital adicional, en su caso. Cada persona ahorra su capital que se destinará para calcular su pensión o la de sus beneficiarios. Esto es lo que se conoce como sistema de capitalización. Tu pensión no depende de las aportaciones del resto de las personas asociadas como en un sistema de reparto, utilizado en la pensión de la Seguridad Social.

La pensión se calcula distribuyendo tu ahorro en pagos ciertos hasta la edad de 90 años y a partir de la citada edad, en pagos probables que dependen de la supervivencia de la persona o de las personas con derecho a cobro. Se consideran pagos de la misma cuantía a la persona beneficiaria de viudedad y que en los meses de junio y diciembre se paga una mensualidad adicional del mismo importe.

En el cálculo de la pensión se incorpora la rentabilidad esperada de todos los años que conforman tu esperanza de vida y la de tu beneficiario o beneficiaria. Es importante destacar que, aunque el importe de la pensión es constante lleva implícito una rentabilidad esperada, denominada interés técnico, que permite obtener una mayor pensión.